Fundación de la ciudad Anyang

LA CIUDAD DE ANYANG

Aunque la antigua civilización china presenta un sinnúmero de rasgos comunes, signo inequívoco de su unidad cultural, conviene aclarar que el grado de desarrollo no fue en todas partes igual. De este modo, de entre las urbes que presentaron un mayor desarrollo cultural destaca la ciudad de Anyang.

Ubicada en uno de los afluentes del río Amarillo, la ciudad de Anyang (fundada en primera instancia con el nombre de Yin) se convirtió en la capital de los territorios chinos durante el período de la dinastía Shang (de ahí que a esta casa dinástica también se la conozca como dinastía Yin). Con un trazado de retícula rectangular, se cree que ocupaba un área de unos 22 kilómetros cuadrados. De manera que a mediados del siglo xiv a. C. se convirtió en la primera ciudad capital de lo que sería el Gran Imperio Chino.

Según algunos historiadores, si se sigue la línea que traza el río Huang-Ho, se hace bastante notoria la diferenciación cultural que existe entre las diversas zonas de la cuenca de este curso fluvial, ya que en las zonas cercanas a la ciudad de Anyang se aprecia un proceso de desarrollo mucho más avanzado que en los territorios más alejados de este núcleo urbano. Y es que en Anyang se han hallado los restos arqueológicos de palacios milenarios, de barrios de viviendas o de casas hechas exclusivamente de madera, entre otros vestigios que confirman su gran desarrollo.

Anyang fue el centro administrativo de China

La ciudad de Anyang también sirvió como centro administrativo más que poblacional desde donde los monarcas de la dinastía Shang ejercían su dominio sobre el resto de los feudos del territorio chino. De este modo, la ciudad se convirtió en una especie de Estado fuerte que gobernaba por encima de los demás señores de la China antigua. Otro argumento que refuerza su importancia son los diversos mausoleos de reyes de las primeras dinastías chinas hallados en el lugar. A estas tumbas reales se accedía desde los cuatro puntos cardinales por rampas y escaleras. Los reyes se enterraban con sus riquezas, ya fueran joyas, armas o su carro, pero también con su servidumbre a la que se sepultaba junto a ellos.

Anyang lúe además un foco de producción cultural debido sobre todo al desarrollo de la metalurgia. De hecho, las vasijas de bronce de la dinastía Shang se consideran las de mayor perfección técnica de toda la región. A ello se añade un sistema de escritura conservado en inscripciones de bronce, piedras o huesos que ha permitido a los historiadores hallar testimonios directos de esta época. Esta escritura era solo empleada para hablar con el otro mundo, pues se trataba de preguntas oraculares. Que en Anyang ya se hubiese desarrollado la escritura, quizá el máximo avance cultural de la época, otorga a esta ciudad el carácter de núcleo cultural de esta civilización.

El zun era un vaso ritual típico de la dinastía Shang.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *