La transición de los reinos a los imperios

La transición de los reinos a los imperios

Alrededor del año 700 a. C. se consolidaron las sociedades del valle del Indo y China. En la India los invasores arios lograron implantar un sistema de ordenación social basado en las castas que les permitió crear un dominio legitimado. La sociedad de castas implicó la elaboración de códigos legales, de un sistema punitivo ejemplar y también de una religión, la védica.

En China, en cambio, se asistió a la desintegración de la dinastía gobernante. El régimen monárquico chino, a pesar de su imbricado sistema de control social en el que el rey era un representante del cielo en la tierra, se vio enfrentado a una nobleza con un creciente poder económico y militar que empezó a rivalizar con la autoridad de la familia real.

La conformación de las estructuras territoriales de los Reinos Combatientes generó un áspero clima interno de guerra civil constante en el que se intensificó la violencia contra los grandes señores y campesinos.

La superación de estos conflictos comportó la aparición de nuevas estructuras políticas: los imperios. En China, la familia Ts’in (vencedora en la guerra civil) crearía un imperio de carácter autocrático; mientras que en la India el contacto con persas y griegos llevaría al monarca Chandragupta a la creación del Imperio Maurya. Sin embargo, Corea permanecería al margen de toda esta evolución política, social y económica.

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